El poder de la música

El poder de la música

     La historia ha dejado constancia de la indudable expresión artística de la música. Mediante la unión coherente de una serie de sonidos, se ha conseguido que el ser humano explore nuevos horizontes que no han podido ser explorados de otro modo. Para muchos, ha supuesto una forma de evadir la realidad que les rodea. Se han creado cientos de “tribus urbanas” en torno a géneros musicales concretos, donde la música se expresa como un reflejo del modo de vida de las personas.

 

     A lo largo de la historia musical, muchos artistas han conseguido plasmar sus emociones en sus obras, haciendo que miles de individuos se identifiquen con las historias compartidas en las líricas; o, simplemente con la energía de las melodías. Este abanico de emociones ha permitido que aquellos, cuyos derechos humanos habían sido arrebatados, y sus bocas amordazadas, pudieran expresarse con plena libertad. El blues y el góspel fueron la vía de escape de los esclavos negros en los campos de Estados Unidos. El hip hop fue el arma que utilizaron los barrios de Harlem, Compton, Bronx y un largo etc; para atacar a la sociedad que les había dejado de lado y reclamar la libertad que se les debía. El movimiento rastafari ha utilizado el género reggae, con voces como la de Bob Marley, como medio para proclamar y difundir los valores naturales escasos en Babilonia. El surgimiento del punk rompió con los esquemas de una estricta y automatizada sociedad, cuya imagen y letras reflejan la rebeldía e ira acumulada en cada uno de nosotros. Podría enunciar miles de casos más, y no acabaría de declarar todos los hitos conseguidos por la música.

 

1. Orígenes del blues 2. Jóvenes del Bronx, haciendo referencia al movimiento del hip-hop en los 70′ 3. Leon de Zion, símbolo esencial en la cultura rastafari 4. Sid Vicious, bajista de The Sex Pistols. Precursor del movimiento punk en los 70′

 

     Las fronteras políticas se dejan atrás cuando la música se impone. En una Unión Soviética a un paso de su desintegración, nada más ni nada menos que Pantera, AC/DC y Metallica (Monsters of Rock, 1991) se reunieron en Moscú para unir al mundo mediante el poder del rock. Las estimaciones difieren, pero marcan entre 500.000 y 1.500.500 de personas en el público, unidas en un ambiente candente rodeados de miles de agentes de la autoridad, demostrando que ni una Guerra Fría puede separar a los humanos unidos por la música.

 

 

     La música ha supuesto un apoyo esencial para la difusión de ciertas lenguas minoritarias. En España, este hecho lo tenemos muy presente, sobre todo en nuestras tierras, donde el boom de la música valenciana ha llegado a ser un fenómeno internacional, permitiendo a artistas del calibre de Obrint Pas tocar en Japón (Fujirock, 2011). Por otro lado, está el hecho de que te intereses por un idioma que nunca te habías planteado aprenderlo, tan solo por una canción o artista/s.

 

 

     Y, qué es la música, sino el idioma más universal que ha conseguido crear la especie humana. Los demás idiomas no importan, tampoco el color de tu piel, tus prejuicios o tus creencias; cuando la música está presente, no hay barrera que se imponga sobre ella. Del mismo modo que no fueron detenidos los músicos judíos, como Szpilman (cuya historia fue representada en la película “El Pianista”), perseguidos por el régimen nazi alemán. Porque la música tiene la capacidad de generar sensaciones asombrosas en nuestro ser, como cuando un piano suena, y las notas recorren cada centímetro de tu cuerpo; o cuando te posee la adrenalina al ritmo de una batería de rock o metal . Está ahí celebrando nuestras alegrías y apoyándonos en tiempos de tristeza e incertidumbre. Ese es el trasfondo de las frases “existenciales” que se escriben en páginas del rollo de Desmotivaciones, como: “Cuando estás feliz, disfrutas de la música. Cuando estas triste, entiendes la letra”. Qué profundo, ¿no?.

 

     Estas son las reflexiones que se me vienen a la cabeza cuando pienso en música, y me dejan con la piel de gallina. Da igual el género: Rock, rap, reggae, dance, reggaeton, techno, metal, cumbia… Porque música no solo es lo que se escucha en la radio cuando te aburres y no sabes que hacer con tu vida. Música tampoco son las industrias musicales que ganan millones, lucrándose a costa de privar de creatividad a un músico, ni tampoco el artista que se gasta toda su fortuna en farlopa. Música es un estilo de vida, un sentimiento, un medio de expresión y difusión de ideas, un reflejo de la sociedad. La música es, simplemente, un motivo para vivir.

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